Omnia quasi oculo Dei intuemur -como si todo lo viéramos con Sus ojos- (Santo Tomás de Aquino)
domingo, 31 de agosto de 2014
sábado, 30 de agosto de 2014
martes, 26 de agosto de 2014
lunes, 25 de agosto de 2014
sábado, 23 de agosto de 2014
jueves, 21 de agosto de 2014
domingo, 17 de agosto de 2014
miércoles, 13 de agosto de 2014
lunes, 11 de agosto de 2014
jueves, 7 de agosto de 2014
jueves, 31 de julio de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
miércoles, 2 de julio de 2014
Que un Centro no debe substituirse por otro que no lo es
Teologías de la suplantación. El ser humano no es el centro del universo ni de la Historia. Christus est centrum universi et historiae.
Pero si el centro, que es el Verbo Encarnado, es suplantado por el hombre, se produce una impostura radical, que afecta a todo:
ya no se entiende ni el universo ni la historia, ni la cultura, ni el arte, ni la ciencia misma,
y como consecuencia el ser humano pasa de tener la misión de custodiar la creación y la historia, ~~a ser su verdugo. El Centro no debe substituirse por otro, porque el siervo no es nunca más que su Señor.
¿Qué pensamos, entonces, de toda filosofía o teología que suplanta el centro, que es Cristo, por otro centro, el ser humano?
Que son teologías de la suplantación. O más bien, teodiceas. Y que de estas teodiceas y filosofías de la suplantación proceden muchos errores.
sábado, 21 de junio de 2014
Contempla su Hermosura, I
Recojo aquí algunos pensamientos espirituales de los que he ido publicando en las redes, como parte de la gracia del apostolado a que el Espíritu Santo nos mueve, en la Iglesia de hoy.
Los iré publicando de diez en diez, si Dios quiere. Espero que os animen a vivir vuestra vida cristiana y a centraros en el Señor.
I. Realiza gratis en tu vida las obras del Padre
II. La oración te hará cruzar el límite, para que todo lo
que hagas por Cristo te parezca poco
III. El camino pasa por una gran abnegación en la caridad,
para poner la gracia a trabajar
IV. Pidamos a Dios con insistencia la gracia de un
apostolado desinhibido, abierto, fervoroso, flexible, alegre, ¡de fuego!
V. No te extrañe que el Señor quiera quebrantarte y romperte
en mil pedacitos, para reconstruirte a su manera, y hacer algo grande contigo.
VI. El Espíritu Santo, a través de la Iglesia, nos mueve a penitencia, para rehacernos a
hechura del Hijo del Hombre.
VII. Qué bella es la Esposa. Lo visible y lo invisible se
unen en su Misterio, a hechura de la Encarnación de su Esposo, el Señor.
VIII.Quiere el Señor con su gracia reducir a la nada a nuestro hombre carnal, para hacerse
todo en nosotros, y que nazcamos de nuevo
IX. El Espíritu Santo te mueve a descubrir tu absoluta
incapacidad para ser santo, y la absoluta capacidad del Señor para santificarte
X. El Señor se transfigura para que miremos su Hermosura, y
su belleza nos toque, y con su tacto nos rehaga a su hechura
jueves, 5 de junio de 2014
Siempre
Parece que la ayuda de Dios no ha de ser implorada siempre, porque hay acciones saludables que podemos hacer por nosotros mismos con nuestras solas fuerzas naturales. Y que por eso es mejor pedir auxilio al Señor solamente para las cosas difíciles.
Por el contrario, sin Él nada podemos hacer (Jn 15, 5). Absolutamente ninguna obra saludable podemos realizar sin el auxilio de la gracia.
Concilio de Orange. Can. 10. Sobre la ayuda de Dios. La ayuda de Dios ha de ser implorada siempre aun por los renacidos y sanados, para que puedan llegar a buen fin o perseverar en la buena obra.
Por el contrario, sin Él nada podemos hacer (Jn 15, 5). Absolutamente ninguna obra saludable podemos realizar sin el auxilio de la gracia.
Concilio de Orange. Can. 10. Sobre la ayuda de Dios. La ayuda de Dios ha de ser implorada siempre aun por los renacidos y sanados, para que puedan llegar a buen fin o perseverar en la buena obra.
martes, 3 de junio de 2014
Parece que Dios espera
Parece que Dios espera a que le abramos la puerta, y se disponga por sí sola nuestra voluntad a recibirle.
Por el contrario, el Señor no sólo no espera, sino que prepara nuestra voluntad y la cambia de mala en buena, y le da la fuerza para oírle llamar y le queramos abrir y de hecho le abramos.
Concilio de Orange, Can. 4. Si alguno porfía que Dios espera nuestra voluntad para limpiarnos del pecado, y no confiesa que aun el querer ser limpios se hace en nosotros por infusión y operación sobre nosotros del Espíritu Santo, resiste al mismo Espíritu Santo que por Salomón dice: Es preparada la voluntad por el Señor [Prov. 8, 35: LXX], y al Apóstol que saludablemente predica: Dios es el que obra en nosotros el querer y el acabar, según su beneplácito [Phil. 2, 13].
Por el contrario, el Señor no sólo no espera, sino que prepara nuestra voluntad y la cambia de mala en buena, y le da la fuerza para oírle llamar y le queramos abrir y de hecho le abramos.
Concilio de Orange, Can. 4. Si alguno porfía que Dios espera nuestra voluntad para limpiarnos del pecado, y no confiesa que aun el querer ser limpios se hace en nosotros por infusión y operación sobre nosotros del Espíritu Santo, resiste al mismo Espíritu Santo que por Salomón dice: Es preparada la voluntad por el Señor [Prov. 8, 35: LXX], y al Apóstol que saludablemente predica: Dios es el que obra en nosotros el querer y el acabar, según su beneplácito [Phil. 2, 13].
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